7 de septiembre de 2008

Me rompí en pedazos...


Condenada a ser diferente, a oírles y saber que no te ven, que no te entienden. Sola entre ellos, precipitada, sintiendo que caes al vacío. ¿Dónde estás? No puedo respirar.

Mi vida ahora es como un pequeño desierto. Intenté hablar, hasta que pensé que callando todo lo malo podría desaparecer, me equivoqué.

Al otro lado el abismo, el tiempo parado, yo quieta, sin querer recordar, sin saber adónde ir, adonde poder ir.

Ya estábamos tan cerca, tan apunto de tocarnos, de sumergirnos en espirales en las que jugar o reir, tan cerca en las que separarnos. Ven, voy a esperarte. Dibujó para mi un mundo por el que poder escapar, un mundo sin miedo al que añadir colores, y debería haber sido suficiente, pero era tarde, ya no me quedaba alma, ni voz, y me rompí en pedazos.

Cuando no tenga necesidad de llorar, cuando el mundo ria conmigo
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