27 de septiembre de 2008

Sirena varada (II parte)


"Este vuelo regular tirando a mal ya no admite turbulencias, ni negar mi decadencia... Nunca más cruzar la calle sin mirar si el semáforo está en rojo, si es posible no volverme a encontrar el corazón en una tienda de despojos...

No me quedan más mejillas que poner, y pasa por mi cabeza preguntar ¿quién me consigue de alquiler una ilusión y fuerzas de flaqueza?...

Agotada de querer y no poder, de morir en el intento, hoy pretendo olvidar que al parecer si que soy como aparento... encontrar el as de picas que guardé hace años en la manga, como no, tu desoyes mi demanda..."


Continúo con la historia de ayer, lo siento Mari, pero es lo que hay...


[...]


Ambos sabían que su amor estaba abocado al fracaso, ella no podía salir de esa vida por mucho que lo intentase, y él estaba encerrado en un matrimonio sin futuro pero con el que tenía un compromiso que no podía romper...

Pasó el tiempo y dejaron de verse tan a menudo, Sara no podía soportar estar sin él, cada instante soñaba con volver a verlo, pero sabía que ese amor no podía ser, que nunca serían felices...

Andrés lloraba a escondidas de su esposa, quería verla, quería sentirla a su lado otra vez, pero ambos sabían que sus encuentros nunca más volverían a producirse...

Hasta que una tarde la vieron huir en un tren hacia aquel lugar mágico donde un día se amaron sin importarles nadie más que ellos...

Andrés paseaba por la playa en la que aquel día se fundió con Sara en un abrazo intenso e interminable que los hizo únicos...
De repente vio un perro oliendo un cuerpo sin vida, se acercó y creyó morir, cayó arrodillado en la arena y comenzó a llorar como nunca antes habia llorado, esta vez no lloraba por algo, lloraba por alguien, lloraba por su amor...
Intentó despertarla, pero ya era tarde, Sara estaba fría, y tan bella como siempre...la besó por última vez y llamó a la policía para que la enterrasen como merecía...

Los médicos decidieron no enterrarla, porque a Sara no se la comerían ni los gusanos por miedo a pasar el mono...entonces decidieron donar su cuerpo a la ciencia, para que los aprendices de médicos la estudiaran y clavaran todas sus agujas en el corazón de papel de Sara...



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