19 de octubre de 2008

En la azotea...


Anoche no pude dormir…la soledad de la casa, la lluvia golpeando la ventana, la tristeza contenida, las películas tristes…

A veces dudo, pruebo a sentirme mejor, a soñar despierta… ¿por qué no soñar?, soy mucho más feliz allí, en mi mundo de fantasía…


Pero hace días que no consigo soñar, que mis sueños se apartaron de mi vida, de mi realidad…esa realidad que me ahoga, que me mata…


Subo a la azotea, la lluvia moja mi rostro junto con las lágrimas, las estrellas se han olvidado de salir, entonces, la luna se sienta a llorar conmigo…


Me encuentro en el punto más alto, saltar al vacío quizá fuese la mejor manera de terminar con todo…pruebo a hacerlo, es sencillo…primero un pie, luego el otro, un pequeño impulso y todo habrá terminado…


Un instante, un minuto que puede terminar con esto, con el dolor, con el llanto…pero no puedo, algo me frena, no sería capaz de hacer algo así, el miedo se apodera de mí, temo a caer, aunque por un momento quise hacerlo, quise dejarme caer, quise volar, ser libre, terminar con todo…no puedo…


Vuelvo a la realidad, miro las calles desiertas, el llanto no cesa, el dolor persiste, la agonía me mata…pero no puedo, no soy capaz de terminar con todo… ¿Por qué?... Por ti, porque por una vez siento que tengo que ayudarte, que quiero ayudarte, que necesito ayudarte…


Me gusta estar en la azotea, en mi rincón secreto…acaricio las cuerdas de la guitarra y escucho nostálgica la melodía que de ella emana…esa melodía que me transporta a un mundo perfecto, un mundo mágico donde la tristeza no dura más que un instante, donde la felicidad existe, donde la alegría me inunda, donde sonrío, donde vivo…


Escucho el suave golpear de la lluvia en las ventanas, siempre me encantó este lugar…es frío, solitario, es mi lugar, donde siempre quise estar…


Bajo los peldaños uno a uno, tropezando con la realidad…en mi mente resuena esa melodía que me hizo volar, que me hizo soñar…


La guardo en mi memoria, cierro los ojos e intento dormir…el miedo vuelve a apoderarse de mi, entonces subo de nuevo, allí me siento segura…


Cojo un álbum de fotos de antaño, de tiempos que fueron mejores…sonrío al recordarlos, pero la melancolía vuelve a surgir, y de repente, pequeños trocitos de cristal salado brotan de mis ojos…me inundan los recuerdos… ¿Cuándo fue la última vez que sonreí de veras?


Es extraño, me encuentro en la zona oscura de la casa, aquella que siempre me asustó, la más alta…en cambio ahora no tengo miedo, allí me siento protegida…


El reloj marca las cuatro y pocos minutos, no tengo sueño, no quiero dormir, tengo miedo…cojo la guitarra e intento recordar aquellos acordes que aprendí hace ya algún tiempo, hacía mucho tiempo que no sostenía entre mis brazos aquel instrumento…entonces la toco, y sin apenas darme cuenta me encuentro abrazada a ella, acariciando suavemente sus cuerdas, haciéndolas sonar…el sonido me tranquiliza, me adormece…


Me tumbo en la cama, aún en la azotea, miro las fotos, mi mente divaga en las calderas del sueño…mis ojos se van cerrando…


Tengo miedo a las alturas, aunque la gente diga que nací para volar…

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