25 de octubre de 2008

Y zarpé de su mano, rumbo al cielo...


Su amor distaba mucho de ser un amor corriente, su relación era especial…

No les importaba si se caía el cielo, ellos tenían su mundo…

Atardecía en aquel pequeño pueblecito, y ella susurraba al viento una canción de amor que un día le hizo sonreír…

Él soñaba despierto con aquel día inesperado…recordaba cada instante, cada segundo, cada beso…no podía borrarlo de su memoria…

Ambos no entendían como sin conocerse de nada, se habían enamorado tan perdidamente el uno del otro…solo por un sueño, un sueño que les uniría para siempre…

Ella se imaginaba un encuentro real con aquel chico que se había apoderado de sus noches y también de sus días…

Él no entendía como no podía borrar de su cabeza un simple sueño con una persona que jamás había conocido…

Llegó la noche y, como hacía varios días, ella durmió plácidamente, soñando con aquel perfecto desconocido, tratando de comprender porqué se había enamorado de alguien que no existía, que sólo era un sueño…

Él sentía que la conocía de algo, como si la esperase desde antes de nacer, como si en otra vida hubiese vivido con ella la historia de amor más hermosa que jamás se hubiese vivido…

mientras, continuaba imaginándola, encontrándose por casualidad con ella en el mundo fantástico de sus sueños…

Un día como otro, él y ella, destino o casualidad, se encontraron junto a la estación…

Ella lo miró a lo lejos, le resultaba familiar, creía haberlo visto antes, entonces lo comprendió, era él, el chico de su sueño…

Él no entendía por qué no podía dejar de mirar a aquella joven, su cara, sus ojos, le recordaban a alguien, era ella, su amor soñado…

- Si se cruzaran mi mirada y tu mirada, ya no habría libertad ni tesoro que cambiara por esa casualidad…
- El destino es sabio…
- Déjame soñar de nuevo contigo, pero esta vez sin temor a despertar…
- Soñemos juntos…
- Huyamos de este mundo, partamos hacia esa playa que fue testigo del primer día que pasamos juntos…
- Ve donde quieras, pero no sueltes mi mano

Juntos partieron hacia otro lugar, subieron al tren y dieron rienda suelta a su amor...

Ese instante fue un instante mágico, sus miradas se cruzaron por casualidad, y a partir de ahí no pudieron separarse…

Se trataba de una historia de amor desenfrenado, de cómo dos personas pueden llegar a ser un solo cuerpo, un solo alma, un solo corazón…

Se miraron un segundo, como dos desconocidos que se conocen desde antes de nacer…

Trataron de esquivarse, de no tocarse, de no mirarse, pero la química instantánea que sintieron era imposible de evitar…

Sus pupilas dilatadas mostraban la excitación que sentía…él se había convertido en el capitán de sus sueños, en el dueño de su vida…

Sus labios recorrieron cada milímetro de su torso desnudo, el roce de sus cuerpos hacia brotar un fuego imposible de apagar…

Estaban unidos por un deseo irrefrenable, por un amor sin medida…

Noche a noche, beso a beso…era imposible el deseo que sentían…no importaba el tiempo, tampoco el lugar, solo importaban ellos, ellos y la pasión, su pasión…

Tenían tanto que darse el uno al otro…

Sabían que el trayecto era limitado, que el destino era sabio pero también cruel, y tarde o temprano, el tren pararía y con él, sus corazones…

El tren paró en la estación de la mañana, la luz del sol cegó sus ojos…no lo podía creer, era un sueño, otro precioso sueño…pero ella lo había besado, lo había sentido, aún estaba impregnada de su perfume y bañada por sus caricias, fue tan real…
Y aquella habitación que al mundo nos lanzó hoy es un asfixiante mar de dudas por el que navego...


Nos vemos en el paraíso, en mis sueños…
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