1 de noviembre de 2008

Amor a primera vista...



El abuelo

Una tarde de primavera me desperté en brazos de un hombre de pelo blanco y bigote; él me dijo, que había que ir a un sitio donde los niños y niñas pudieran jugar y divertirse, porque todo el mundo tiene derecho a pasarlo bien.

Esas palabras se me metieron en el corazón, un hombre tan dulce y tan bueno me había dicho las palabras más dulces del mundo; desde ese día comprendí que ese hombre de pelo blanco y bigote, era mi abuelo. Aquel fue el día más feliz de mi vida; me fui con mi abuelo al parque que había debajo de mi casa a jugar con él, y a divertirme. Cuando se hizo de noche me fui a mi casa y le dije a mi madre que ese había sido un día muy especial, porque había conocido a una persona tierna y dulce, mi abuelo.

Y desde ese día voy a jugar con mi abuelo todos los días, y lo respeto, porque me parece que todas las personas, aunque seamos viejos o jóvenes merecemos ser respetadas.

1ª Premio en el Concurso de redacciones C.P. Blasco Ibáñez, año 1998
, por Verónica Martínez Font

Esa fue la primera vez que escribí algo, y mira por donde, gané el primer premio de mi clase… mi madre siempre me dijo que apuntaba maneras, que era una niña muy solitaria, pero que cuando estaba con la gente me encantaba hacer reír haciendo el tonto o cantando canciones encima de la mesa…y también dice que siempre me gustó escribir, que observaba mucho las cosas y más tarde escribía lo que había visto de una forma muy peculiar…dice que le encanta como escribo, amor de madre, supongo, pero que soy muy tétrica y que le gustaría que escribiese cosas más alegres…

Lo de escribir y yo fue amor a primera vista, no lo había hecho nunca, pero cuando probé a hacerlo, me encantó…fue como un flechazo, no podía dejar de escribir un solo momento, tenía que relatar lo que veía, contar lo que sentía…así, poco a poco, nos hicimos inseparables…y aunque alguna que otra vez la inspiración me abandone, siempre me acompaña allá donde voy mi fiel cuaderno amarillo y un bolígrafo…

Tanto es así que ahora mis textos son mis grandes aliados…me acompañan en mi soledad, aunque a veces solamente sea yo leyendo lo que escribo en voz alta, me siento acompañada por mis letras, por cada coma, cada palabra, cada párrafo…cada sueño…

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