23 de noviembre de 2008

Seguiré, aunque duela...


Las fuerzas se agotan, la vida me pesa, me supera, me mata…

Las ganas de escribir, de salir, de vivir…cesan poco a poco… no puedo con mi vida, no puedo…
Rompiéndome en pedazos aparto las huellas que quedan de aquello que un día fui… esas luces y sombras que oscurecen mis días y atormentan mi existencia…

En ocasiones observo mi alrededor y me desprecio a mi misma por sentirme como me siento… hay gente que me necesita, y aunque este no sea el mejor momento de mi vida, no me importa relegarme a un segundo plano por ayudarlas, ellas se lo merecen más que yo, y al fin y al cabo, yo estoy aquí por ellos…

Ahora sólo me queda la soledad, esa soledad que me impuso el recuerdo…

Soledad que me quema, soledad que me acompaña, soledad que me hace vivir y a la vez morir…soledad…

Mi alma descansa sobre unas fúnebres losas… mi pensamiento vaga solitario por los submundos de la muerte, de la oscuridad…

No consigo superar esta situación, es superior a mis fuerzas… quiero gritar, necesito gritar, pero el mundo no quiere escucharme…

Ahora todo está revuelto, he perdido las riendas de lo que un día fue mi vida, y no consigo volver a encauzarla por el camino correcto…

Y aunque exista luz al final de este oscuro túnel, no consigo verla todavía…

Lamento profundamente no poder agradar a esas personas que detrás de una pantalla buscan leer letras alegres, llenas de vida y esperanza… en mi mente y en mi corazón ahora sólo hay oscuridad, tristeza, muerte…

Con estos pensamientos me estoy destruyendo a mi misma, quizá sea lo que busco, autodestruirme… porque no puedo más, porque estoy cansada…

Pero a fin de cuentas, la vida es así, y sigue, y no puedo desaparecer, aunque sea lo que más deseo en el mundo, porque hay gente que me necesita, y por ellos, aunque me duela, seguiré…
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