6 de noviembre de 2008

Yo te lo cuento, tú no me crees...


Ella no sabía que realmente no tenía que escuchar sus palabras, ni ver sus gestos…

Ella tenía que escuchar lo que no le decía, aquello que callaba por miedo, aquello que sentía en su interior hacia ella, aquello que ella no sabría a menos que parase un momento y se limitara a interpretar el silencio, su silencio…

Porque hay veces que una mirada, un silencio, una falta de señales, puede significar muchísimo más que una palabra…pero eso ella no lo sabía…

Ella quería saber qué le decían sus ojos, quería que él hablase sin tapujos de lo que sentía…pero no se daba cuenta de que en realidad, eran iguales en ese aspecto…que se construían una coraza para no sufrir, que temían la felicidad, sin darse cuenta de que a ambos les unía el mismo fin, esa felicidad conjunta que muy pronto llegaría….

Pero tenían miedo…estaban separado, pero unidos por un mismo sueño…

“Me he dado cuenta que he tenido tanto miedo de las cosas malas, que me he perdido las buenas…”

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