24 de diciembre de 2008

Ayudame a dormir y yo te ayudare a soñar...



“No escojas sólo una parte, tómame como me doy, entero y tal como soy, no vayas a equivocarte. Soy sinceramente tuyo, pero no quiero, mi amor, ir por tu vida de visita, vestido para la ocasión. Preferiría, con el tiempo, reconocerme sin rubor”.
“Paraules d'amor senzilles i tendres. No en sabíem més, teníem quinze anys. No havíem tingut massa temps per aprendre'n, tot just despertàvem del son dels infants.
En teníem prou amb tres frases fetes que havíem après d'antics comediants.
D'històries d'amor, somnis de poetes, no en sabíem més, teníem quinze anys...”

Llegó puntual, como de costumbre… a las 7 menos dos minutos ya estaba llamando a mi puerta…
- ¡Vero! ¿Estás lista para vivir un día inesperado?
- Por supuesto que lo estoy, haber qué tienes entre manos…
- Es una sorpresa, lo sabrás cuando lleguemos…

Subimos al coche dirigiéndonos a no sé donde, en su cara se reflejaba la alegría que sentía en ese momento… y es que aquel día era especial, más especial que los demás…

Al cabo de una hora aproximadamente llegamos a un lugar desconocido para mí…
- Cierra los ojos
- Mmm...- hice un gesto de extrañeza, me puse algo nerviosa
- Vamos, ¿confías en mí?
- Si, claro que confío en ti…
- Entonces cierra los ojos…

Cerré los ojos y apreté fuertemente su mano, tenía bastante curiosidad por lo que había preparado…
- Ya, ¡ábrelos!

Abrí los ojos lentamente, y parpadee una y otra vez hasta creerme lo que tenía ante mis ojos…
- ¿Qué me dices niña? ¿Te gusta lo que ves?
- ¿Qué si me gusta? ¡Es increíble!

Ante mi había una inmensa playa, totalmente desierta, no había nadie alrededor, y junto a mi, un pequeño mantel con una vela, dos copas y una botella de cava…
- Ahora coge una copa, brindemos pequeña. Por todo lo vivido, y lo que nos queda…
- Por todo lo vivido…

Ambos sonreímos mientras intercambiábamos miradas y alguna que otra caricia… Nos sentamos para ver el atardecer cerca de la orilla, la vista era preciosa, y la compañía mejor todavía… fundimos nuestras vidas por un instante, intercambiando todo aquello que en nuestro interior perduraba desde hacia años… unidos, no nos separamos, el viento era incapaz de separar ese momento, un corto momento, para nosotros tan largo…quise que nunca terminara, pero tuvo que terminar, ambos sabíamos que ese era el último día, pero preferíamos no pensar en el mañana…

Cuando el sol se adentró en lo más profundo del mar nos tumbamos a ver salir las estrellas, a ambos nos encantaba mirar al cielo…
- Que bonito es esto ¿no crees?
- Si pequeña, es increíble, y mira que cerca lo tienes para venir más a menudo…

Sonreí tímidamente, me encantaba ese lugar, me encantaba él, todo era tan perfecto que parecía un sueño, pero no, no era un sueño, era real, era él…
- ¿Puedo robarte uno de esos pensamientos que pasan ahora mismo por tu cabeza?
- Sí, tú dirás, ¿qué quieres saber?
- Por saber, quisiera saber muchas cosas, pero ahora sólo me interesa una…
- Adelante, habla…
- No es cuestión de hablar, sino de sentir…

Todo se quedó en silencio por un momento, incluso llegó a tornarse algo incómodo, pero no fue más que un instante, un hermoso instante, poco después la conversación volvió a surgir…
- ¿Te acuerdas cuándo nos vimos por primera vez después de tanto tiempo?
- Sí, estábamos en el puente, cerca de las vías…
- Sí, tú escribías en tu cuaderno mientras yo te observaba oculto entre los árboles pensando si alguna vez habías pensado en saltar…
- Hace unos días no sabía nada de ti, y ahora mírame, míranos, aquí, en la playa, juntos…
- La verdad es que yo no me imaginaba que fuésemos a terminar así… vamos que ni en mis mejores sueños…
- Es que es muy extraño todo…
- Será el duende de la navidad….
- Ja, ja, ja sí, será eso…

Hablamos durante un rato, dejándonos llevar por los impulsos del momento, intercambiando risas, miradas, y todo aquello que una vez soñamos… Paseábamos cerca de la orilla, sintiendo el agua fría acariciando nuestros pies… Sentí algo de frío, pero pronto se me paso, su abrazo fue el mejor de los abrigos…
- “Cuéntale a tu corazón que existe siempre una razón escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés uno sólo es lo que es y anda siempre con lo puesto…”
- ¿Te acuerdas?
- Sí- sonreí- es una canción preciosa ¿eh?
- Pues sí… y aquel día, aquel momento… en fin… cuántos recuerdos… tú con la guitarra… ¿cuánto hace que no tocas?
- Uf... demasiado tiempo… la guitarra está en la azotea, llenita de polvo, de vez en cuando acaricio sus cuerdas suavemente, para seguir sintiendo su música, pero ya no hay nada… no queda nada…
- Eso es porque no has probado a sentarte a tocarla, como lo hacías antes… siéntate junto a ella, cojéela y suavemente siente como la música que de ella emana forma parte de ti, siente lo mismo con ella que lo que sientes cuando escribes…
- ¿Te has vuelto poeta?
- No, eso lo escribiste tú, hace ya bastante tiempo, cuando aún eras feliz…

Miradas, gestos, sonrisas… surgidos de la nada, y todo gracias… ¿al destino? Sí, quizá el destino quiso que aquella tarde, en aquel puente, ese niño sonriente y esa niña tímida volvieran a cruzar los caminos que hacía mucho tiempo que estaban perdidos y lejos el uno del otro… Ahora sólo le pido que me ayude a dormir, que yo le ayudaré a soñar...
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