21 de diciembre de 2008

Pequeños empujones, mueven trenes...



Me levanté de buen humor, hacía mucho tiempo que no despertaba tan contenta... estaba algo aturdida, tenía frío....

Al poco de levantarme sonó el teléfono...era él...

- Vero, ¿te apetece que tomemos algo?
- Claro que si, ¿a qué hora quedamos?
- Te paso a buscar en media hora, ¿te viene bien?
- Por supuesto, nos vemos en media hora
- OK, un beso niña

A los diez minutos ya estaba ansiosa por volver a verle... son tantos años sin vernos...

Llegó puntual, a las 10 y media exactamente, entonces fuimos a tomar algo al café de la esquina de la estación, como siempre, cerca de las vías...

Hablamos y hablamos durante horas, entre risas y miradas, tenía tantas ganas de volver a estar así con él... mi mejor amigo, aunque para mi siempre fuese algo más que eso, pero no me importaba ser sólo su amiga, llevaba tanto tiempo deseando poder estar nuevamente compartiendo risas y sueños con él que eso era lo único que ahora importaba, su compañía...

Tras tomar un café caliente con bollos en la cafetería de la estación, fuimos a pasear por aquel puente, y nos sentamos en el borde, como la primera vez…

Más tarde, paseamos por el cauce de ese viejo río por el que ya no circula el agua… en él habíamos vivido muchos veranos, jugueteando como dos niños traviesos en sus aguas entonces cristalinas…ahora sólo queda un charco de aquel río lleno de esperanzas…

Por una vez me sentí feliz de volver a sentir su mano junto a la mía, su presencia junto a la mía…

Me contó que había vuelto por unos días, que estaba feliz de volver a este pequeño pueblo que le vio crecer…

En sus ojos pude leer tantas cosas… la nostalgia de tiempos mejores, el enamoramiento de alguien que quizá no le correspondía… tenía tanta razón… nos parecíamos mucho más de lo que nosotros mismos podíamos imaginar…

Me miró y sonrío, como si nunca antes me hubiera mirado, como quien mira a lo desconocido…

- No has cambiado nada, sigues siendo esa niña indefensa que se hace la fuerte…
- Tu también sigues igual que antes, sigues siendo ese niño travieso que jugada a romper corazones con su amplia sonrisa…
- Un día me hubiese gustado guardarme tu corazón y tenerlo por siempre, pero tú nunca hubieses querido…
- Mi corazón te pertenece desde el primer día en que te vi pasar por mi calle con tu pequeño balón bajo el brazo y vestido con tu sonrisa…
- Nunca imagine que pudieses llegar a verme como algo más que tu amigo
- Tú y yo siempre seremos algo más…

En su rostro se dibujó una sonrisa que al instante contagiaría a la mía…

- ¿Te apetece que hagamos algo diferente?
- ¿Cómo en los viejos tiempos?
- Como en los viejos tiempos

Corrimos por aquellas praderas pardo amarillentas, mirando las nubes en busca del recuerdo de aquellos niños que se divertían sonrientes…

- Miremos las nubes desde otro lugar, lejos de este pueblo Vero, ¿vienes conmigo?- Me tendió su mano en busca de una respuesta
- Claro que si, vayamos…- Respondí estrechando mi mano para alcanzar la suya

Fuimos hasta Valencia, nos dirigíamos al puerto, al rompeolas…

- El atardecer desde aquí es precioso...
- Si, suelo venir aquí a veces, para pensar niña, tú vendrías a escribir, ¿no es cierto?
- Sí, es un lugar perfecto para escribir cuanto sientes, son tantas sensaciones las que transmite este paisaje…
- Adelante pequeña, escribe…

El sol apaga su traje amarillento para dar paso a la negra noche ataviada con estrellas que iluminarán cuanto nos rodea… Si tuviese que elegir un instante de mi vida, sin duda elegiría este, aquí, en este precioso lugar, con él…

- ¿Me dejarás leer lo que escribes?
- Por supuesto, para eso escribo…
- Mejor léelo tú, suena mejor si sale de tu boca…
- “El sol apaga su traje amarillento para dar paso a la negra noche ataviada con estrellas que iluminarán cuanto nos rodea… Si tuviese que elegir un instante de mi vida, sin duda elegiría este, aquí, en este precioso lugar, con él…”
- Puff, ¿nunca te han dicho que debes ser escritora?
- Ja, ja, ja si, me lo dicen varias veces…
- Nadie hubiese descrito mejor este momento Vero…
- Ya claro, porque solo estamos tú y yo…ja, ja, ja
- Bueno, también es verdad… ja, ja, ja

Reímos durante un rato, mientras veíamos al sol esconderse bajo el inmenso mar…
Cuando se hizo de noche, subimos en el coche rumbo hacia el pueblo…

En el trayecto a casa cantamos canciones de la radio ilusionados como niños, reíamos y nos mirábamos de vez en cuando, incluso en algún momento nuestras manos llegaron a rozarse…

Me dejó en la puerta de casa… en el umbral de mi puerta sonreímos y nuestros ojos se clavaron el uno en el otro… inmortalizamos aquel hermoso día invernal con un último paseo en la noche iluminada por el ambiente navideño…

- Demos un último paseo hoy
- ¿Sabes? Tus ojos de noche se tornan verdes, un verde precioso, jamás me había fijado en eso…
- Tú siempre has sido muy observadora, niña- sonrío de nuevo…
- Me encanta que sonrías, creo que desde niña me gustó hacerte sonreír
- A ti siempre te encanta ver felices a los demás, pero, ¿qué hay de ti? Hace tiempo que no eres feliz, antes lo eras…
- Sí, supongo que en algún momento fui feliz, pero ahora, ahora ya nada es lo que era…
- Y, ¿por qué no Vero?, eres una chica increíble, quizá la única persona a la que realmente le he importado, siempre has estado ahí, y yo…
- Tú has estado siempre a tu bola, eres distinto a mi, no te culpes por mi infelicidad, no ha sido culpa tuya, al contrario, si alguna vez he sido feliz, ha sido gracias a ti…
- Lo siento niña, a partir de ahora…
- A partir de ahora todo será como ha sido siempre… mira yo siempre he estado ahí cuando has estado mal, y nunca ha sido necesario que me dijeses como estabas, siempre he sabido leer en tus ojos, y ver más allá de ti, en cambio tú, tú nunca te das cuenta de si estoy mal o bien, porque tú eres así, y por eso te quiero… me gustas con tus locuras transitorias, con tus enfados pasajeros, con tus rayadas de cabeza, con tu sonrisa pícara y descuidada, con tu mirada limpia y cálida…
- Siempre fuiste la chica de mis sueños, esa que sabía a cada momento lo que necesitaba, que sabía darme lo que no pedía pero añoraba tener… ¿por qué no me di cuenta?
- Porque estabas demasiado ocupado pensando en los demás, que no te dio por pensar en lo que realmente necesitabas tú…
- Te quiero Vero, como nunca a nadie querré, porque como dijiste antes, siempre seremos algo más
- Yo también te quiero…
- ¿Aunque no sepa cuándo estás mal y cuándo bien?
- Aún sin que lo sepas
- ¿Sabes? Quiero que seas siempre serás mi mejor amiga…porque tú siempre sacas algo bueno de los momentos malos, eso sí, de los de los demás, que tuyos no, en ti sólo ves lo negativo Vero, y no es así… ¿Serás mi mejor amiga?
- Claro que lo seré
- Entonces ¡cásate conmigo!

Sonreímos y compartimos miradas de camino a casa, aquella conversación devolvió a mí ser la alegría que hacía tiempo andaba buscando…

Busqué en mi interior, tratando de encontrar la felicidad que añoraba, sin saber, que lo que realmente necesitaba, era estar de nuevo junto a él, y así, juntos caminar en busca de la felicidad… eso sí, caminando poco a poco, que como dijo alguien una vez, pequeños empujones, mueven trenes…
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