20 de diciembre de 2008

Reencuentros...



"El sol nos olvidó ayer sobre la arena, nos envolvió el rumor suave del mar, tu cuerpo me dio calor, tenía frío, y allí, en la arena, entre los dos nació este poema, este pobre poema de amor...para ti".

El ambiente en las calles comienza a resultar agotador... la gente con prisas apura el tiempo para buscar regalos para sus familiares... los niños corretean con botes de espuma jugando unos con otros...

Mientras, yo sigo aquí, en la azotea, escribiendo cuanto siento sentada junto a mi vieja guitarra... me gustaría volver a tocarla un día, aunque dudo que recuerde alguna nota de esas que antes me hacían sentir bien...

El sol hace mucho que se encuentra escondido bajo el cobijo de las nubes grisáceas que entristecen todo cuanto rodea el lugar en el que me encuentro...

Las paredes del cuarto parecen oscurecer por momentos… como entristece mi alma en estas fechas en las que la tristeza, la nostalgia y la melancolía pasan a formar parte de mi…

Distintos olores mezclan mis sentidos y los aturden… huele a espliego, a tierra mojada… adoro ese olor…

Cojo mi bici, me dispongo a salir de la vida real, para volar nuevamente a mi mundo particular… parto hacia las vias…

Allí todo se ve de distinto modo, mi vida no es tan triste, la ciudad no es tan pequeña, el mundo no es tan oscuro… El tren pasa raudo y veloz muy cerca mio, y un breve escalofrío entumece mi ser…

Cerca de las vías me acerco a un pequeño puente, sus escaleras de piedra me transportan a otras épocas, recuerdo cuando me aterraba ese lugar, nunca quería pasar por ahí, tenía miedo a las alturas…

En cambio, ahora me encanta ese lugar, me acerco lentamente al borde del puente…saltar o no saltar… he perdido el miedo a las alturas en el mismo instante en el que perdí el entusiasmo por vivir…

De repente algo me paraliza, un rostro a lo lejos… ¿será él? No, no puede ser él, nunca quiso venir a este lugar, le daba miedo…

Sí, es él, no hay duda, son sus ojos, es su sonrisa tímida la que está dibujada en su rostro… se acerca a mi, se sienta a mi lado…

No dijimos nada, solo nos miramos, hablando con la mirada para así no tener ninguna duda de que lo que decimos es cierto…

Y así van pasando las horas, hasta el anochecer… me ofrece su mano, me levanto del borde del puente…

- ¿Alguna vez has pensado en saltar?
- Todos los días…
- ¿Sabes? Hace unos días vengo aquí, y me escondo mientras te observo escribiendo en el borde del puente, siempre me he preguntado porque lo hacias…
- Lo hago porque es la única manera que encuentro para seguir aquí cada día…este lugar, la paz que me transmite, la necesidad de encontrarme a mi misma…
- Nunca me habia fijado en lo parecidos que somos… yo hace mucho tiempo que trato de encontrarme a mi mismo…

Conversamos de camino a casa, dando vueltas por las calles iluminadas, pronto llegamos a un callejón sin luz, oscuro...y ahí, mirándonos fíjamente a los ojos nos dejamos llevar tratando de encontrarnos a nosotros mismos, el uno en el otro...
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