15 de enero de 2009

Levemente caigo, levemente muero...



Sintiendo un amargor en mi interior caigo al vacío de mi existencia aturdida y atormentada...

Cansada de ver, de oír, de escuchar, de no ser escuchada, de no ser vista, de no ser...

Nunca tuve suerte, nunca tuve nada… todo cuanto siento se escapa en mi mirada perdida en el instante en que nuestros caminos dejaron de ser el mismo sendero hacia esa libertad ansiada que parecía como un sueño inalcanzable…y así fue…nunca lo conseguimos…

Me sumerjo, me caigo, me deshielo como el hielo cuando es amenazado con un intenso sol… recordando cuales eran los sueños de las hadas me aflijo al pensar lo duro que es ver el fracaso tan de cerca...

Ahogo mi llanto en mi almohada, esa que ha visto mi vida pasar, esa que me acompaña cada día, esa que cuida de mis noches, de mis sueños, esa cómplice a oscuras que guarda todos mis secretos…

Susurro frente al espejo mi pensamiento escrito en un viejo cuaderno, como si hablase al mundo de mi vida interior, de todos mis secretos, de todos mis miedos y pesadumbres…

Leo y releo una vez más ese pequeño cuaderno donde está escrita toda mi vida, todo lo bueno y todo lo malo… buscando encuentro una pequeña carta que un día me escribí a mi misma, “cuando aún era feliz” la titulé…

En esa carta se inicia una parte de mi vida más oscura, más siniestra… una vida carente de alegrías, carente de ilusiones, carente de sueños, mi vida…

Ahora, suavemente me deslizo por la vida sin fijarme en lo que me sucede, simplemente pasando el tiempo, hasta que el tiempo se agote de una vez por todas…

Y levemente caigo, levemente muero…
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