20 de enero de 2009

Corazones retenidos en la oscuridad del mundo…




Me siento extraña, rara, vacía, sola… Ni siquiera el llanto me acompaña ya, solo un silencio oscuro que surge en el último suspiro de ese pequeño segundo de vida que me queda…

Apago mi vida como se apaga el cigarro cuando se consume, hundido en sus propias cenizas poco a poco el humo desaparece entre el aire puro y limpio, hasta que no queda nada más…

Siento como, muy lentamente, mi corazón se convierte en una roca inmóvil y perpleja en el interior de mi cuerpo… esa extraña sensación me transmite tranquilidad, hasta que ésta se torna incómoda y de mis ojos comienza a brotar un llanto amargo que parece quemarme el rostro…

Seco mi llanto, tratando de serenar mi cuerpo y también mi mente… trato de tomar aliento, de salir a la superficie y dejar de sentirme ahogada…

Busco el punto de equilibrio entre la muerte y la vida…

Subo a la azotea, primero un pie, luego el otro… mi corazón se acelera por momentos, el miedo comienza a brotar transformado en pequeñas moléculas de sudor… tengo que tranquilizarme, el truco consiste en no mirar abajo…

El cielo, ennegrecido y triste, parece ahogar su tristeza expulsando al mundo su llanto en forma de lluvia…

El viento parece querer hablarme con su rugido en mi ventana…y silba una triste melodía que aviva mi llanto…

Oscuridad, miedo desasosiego… miedo, tristeza, soledad, melancolía… nostalgia, soledad…

La pesadumbre de los años entristece por minutos mi rostro, ahora sereno…

Almas oscurecidas atormentan mis noches, también mis mañanas…

Noches silenciosas, madrugadas frías, corazones retenidos en la oscuridad del mundo…
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