28 de enero de 2009

Escondida...




“Quizás entenderías que nos queda la esperanza…” ni la esperanza queda ya…

¿Cuánto vale para ti esta historia? Déjame contestar por ti… nada… para ti esto no vale nada…nunca valió nada porque nunca te importó lo más mínimo lo que poco a poco se iba construyendo…

Ahora quieres desaparecer… yo también quiero hacerlo…hagámoslo juntos, como antes, cuando compartíamos todo aquello que nos acontecía…

Bostezo adormecida, una lágrima atrevida brota de mis ojos ahora envueltos en un profundo llanto que se resiste a salir a la luz con su timidez siempre presente…

El mundo está cubierto por un grisáceo cúmulo de nimbos y estratos, ahora mismo no me importaría nada que se cayera el cielo, y se llevará todo eso que dicen que me queda por vivir….

¿Veis? Soy incapaz de escribir más de dos entradas felices, alegres, de amor… ¿amor? ¿Qué amor? No existe el amor… tampoco la esperanza, la felicidad… son sentimientos inventados que surgieron para que aquellos que se sentían solos dejasen de sentirse así pensando que se podía estar mejor, no, no se puede estar mejor, hay dos tipos de gente, la gente feliz, y la gente infeliz… y aquellas personas que no conocen la dicha de la felicidad desde el principio, nunca la conocerán… hay que aceptar en qué bando estamos, yo estoy en el de la gente infeliz, triste, oscura…

Sueño que el mundo se termina por un instante, y una sonrisa brota de mis ojos, como desearía que eso sucediese, que todo terminase en un abrir y cerrar de ojos…

“Sucede que a veces la vida mata…” Sí, a veces la vida mata… a mi hace tiempo que me mató, sin herirme del todo…

Estruendos surgen en el profundo silencio de la noche, inquietan mi sereno cuerpo yacente en un lecho de sangre y dolor, de rabia y de llanto…

“La casa cansada, la manta en el sofá, la tele encendida, las ganas de llorar…” la mejor frase utilizada para explicar este momento… mis ojos impacientes tratan a cada momento de romper a llorar, pero mi templanza se lo impide, “hay mucha gente” dice una voz desde mi interior… entonces subo, allí, a mi pequeño refugio, frío y tenebroso, como a mi me gusta…

Y allí, en aquel rincón sin luz, el más oscuro, el más hondo de esa habitación cansada ya de verme llorar y llorar, allí, escondida, comienzo a cortar mi vida, a trocear mis futuros cercanos, mis presentes pasados, mis pasados futuros, mis hondos sentimientos, mis actos más recientes…

¿Nunca has tenido la sensación de equivocarte y tener tanto miedo que ya no puedes volver a atrás?
Publicar un comentario