9 de febrero de 2009

Apagándome...



Sutilmente apago mi vida, sintiendo ese leve escozor en mi pecho que me provoca un cálido escalofrío…

Ahuyento toda felicidad, apartándome de la alegría y luchando codo a codo con mis sentimientos, doloridos y cansados por todo lo vivido…

¿Tan grave es no querer seguir viviendo? Ya he vivido todo lo que podía vivir, las fuerzas ya no dan para más, no me gusta lo que parece depararme ese futuro cercano que me acecha, no, no quiero seguir, no puedo seguir…

Lanzando un quejido al viento sigo luchando con mi vida, sigo buscando mi huida inminente que espero que llegue lo antes posible…

Aleteando un poco consigo no ahogarme en este mar de tristeza que inunda mis días y mis noches… Todo el dolor que siente mi alma lo gritan mis ojos entreabiertos en esta noche en la que el viento, susurra melodías tristes que avivan el llanto y que ahora entreabren mi ventana para mezclarse con mi aire humeante por el cigarro que entre mis dedos se humilla…

Sucumbiendo a la tristeza una vez más pierdo esta batalla, una vez más caigo en las oscuras redes de la amargura y me dejo llevar lentamente…

Seco mi rostro con mis manos temblorosas, amenazo al cigarro con mis labios ansiosos por inspirar ese cálido humo que desprende…

Nunca una calada fue tan profunda y deseada… el cigarro me observa consumido desde mis dedos amarillentos y alimenta lentamente mi tristeza… Minutos más tarde mis ojos, vencidos por el sueño, parecen entornarse para dejarme ver ese mundo interior que siempre estuvo dentro de mí, un mundo oscuro, tenebroso, un mundo triste y taciturno, mi mundo…
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