3 de abril de 2009

Sangrándonos el corazón...



Tú, siempre tú, en mi pensamiento, en mi vida, en mis horas, en mis minutos, sólo pensar que el viernes te veo, una mariposa en el estómago crece por momentos, haciéndome sentir viva por un instante muy breve…

Me dejaras esos polvos blancos, que borran la memoria, que me transportan al nirvana, que me hacen olvidarme de todo, esos polvos mágicos que me proporcionas, que juntos sorbemos y saboreamos mientras nos miramos fijamente…

Quizás ese no sea el camino a la liberación, quizás me meta en terrenos pantanosos, pero contigo olvido mis penas…juntos fumamos cigarros a medias, esos cigarros aliñados que hacen a una sentirse a gusto, y así, un día más, me envuelve la niebla de las alucinaciones, mientras río sin cesar sin saber muy bien el por qué…

Ahora estoy contigo, me tienes a tu lado, me proporcionas una huida fácil y sencilla, enrollamos juntos un billete, y sorbemos la vida…Voy sintiendo suavemente como los polvos se adentran en mí, siempre con tus ojos clavados en los míos…

Anoche me encontraba mal, pero llegué a casa con una sonrisa, mientras rozaba tus labios con mis dedos y tú me sujetabas la cabeza, me ayudabas a mantenerme en pie…

Me replanteo mi existencia una y otra vez, y justo en el peor momento, apareces de la nada, como una voz interior, mostrándome una salida a esta oscuridad, aportándome la luz a través de esa niebla que trago por mi nariz…

Mientras, yo te sigo, a tientas, a ciegas, hacia ese camino más oscuro que el mío, para que ambos salgamos de aquí, con o sin vida, pero juntos…

Ambos tenemos problemas, ambos huimos de ellos, ambos nos queremos en silencio, ambos dormimos en un colchón a ras de suelo… juntos, abrazados mientras nuestros corazones laten al mismo compás, al compás de la muerte, de la destrucción de nuestras almas doloridas…

Vivir a tu lado este mundo de destrucción parece mucho más sencillo, te necesitaba, y apareciste, tendiéndome una mano para salir del laberinto, mostrándome el camino a la muerte, ese que tú recorres hace mucho, y que ahora, recorro contigo…

Nuestros cuerpos, por fin encontraron la manera de llegar a ese final… mi final, está contigo, y el tuyo, está conmigo…

Pronto seremos humo, moriremos abrazados a la soledad, sentados en ese colchón donde dormitamos noche a noche, enrolados el uno en el otro, sudando lágrimas, llorando sangre, humillándonos el uno ante el otro, secando nuestras lágrimas, apoyando tu hombro en mi espalda, sangrándonos el corazón beso tras beso…
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