22 de enero de 2012

Vivirlo y sentirlo

Días sonrientes con inesperadas visitas que te sacan de esa rutina que acompaña cada minuto de mi vida...
A veces simplemente hay que proponerse un cambio, con eso basta para que tu estado de ánimo se estabilice y pase a ser menos ténue, menos gris y sombrío, sólo a veces la mente es capaz de recrearse y entablar una tregua con esa tristeza que emerge en ocasiones puntuales para dejarme observar mi antiguo yo...
Hablo y hablo, lanzando pensamientos que distan mucho de lo que fueron, esbozando sonrisas sin sentido...
Este año empezó siendo mágico, y gracias a eso he llegado a comprender que todo está ahí, en un rincón de mí que hace que hoy esté bien y mañana quizás no, a veces la magia simplemente nos sirve para dar un giro inesperado a una vida que nunca me gustó demasiado, para hacerme remontar, buscar la felicidad, ese estado de ignorancia...
Enamorarse de alguien cada instante que le ves, que le presientes, que terminas las frases que empieza, que vislumbras a lo lejos paisajes de ensueño que te hacen quedarte inmóvil y perplejo con el semblante paralizado mientras el viento entrelaza vuestros cabellos...
Cuando estás bien, feliz y llena de energía no sabes expresarte tan bien como cuando estás triste, es algo que nunca comprenderé, quizás porque plasmar los momentos bonitos suena cursi, quizás también ridículos para la persona que los lee, por eso ahora no sé muy bien qué decir, prefiero sentirlo todo, atesorarlo en mi corazón y guardarlo para que, si algún día termina, pueda sonreír al recordar que sucedió, que fue real, que es real...
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