29 de mayo de 2012

Estaciones

Puede que sea el calor. Quizás esta sensación agridulce en mi interior. Tal vez sea más bien que desde aquí todo se ve de una forma diferente, como cuando miras a través de un cristal translúcido. El caso es que mi mente ha empezado a divagar sin mucho sentido y a transformar en conjuntos de palabras mis pensamientos. Afuera la gente pasea. Sonríe. Incluso me atrevería a decir que son felices. En su rutina. En su realidad. En su día a día. Los niños corretean y respiran hondo este aire cálido que todo lo envuelve. Es un bello paisaje. El verano tiene algo que me encanta y es esto. El mundo parece girar más deprisa. Todos tienen prisa por salir a la calle en busca de una sombra y algo fresco. Ha llegado el momento. Es hora de lanzarse a corretear de nuevo todo. Momento de acelerar nuestros pasos y que nuestro corazón vuelva a sentirse intensamente vivo. Volemos y fotografiemos cada instante. Inmortalicemos nuestros actos. Dejemos latente a todos cada parpadeo. Minutemos nuestra vida.
Publicar un comentario