10 de enero de 2014

Sueños

Escribes y borras. Fumas y apagas el cigarro. Antítesis. Sonríes pero en el fondo quieres llorar. Hace unos días solo cuentas los segundos para que el tiempo pase. Minuto a minuto. Últimamente vivo de lo que sueño. Llego a mi destino y observo a mi alrededor. Desconocidos. Siento que miles de oportunidades han pasado ante mis ojos y las he perdido. Estaba en la estación equivocada. Tal vez esperando un tren de cercanías que nunca ha llegado. O que se fue demasiado pronto. No lo sé. Pero alguien me estaba esperando en la parada del autobús y no fui. Sentir a veces duele. Es algo extraño. Como cuando sueñas que caes al vacío y despiertas asustado dando un salto. Como cuando ves a alguien en peligro y no puedes evitar que le suceda algo. No sé. De un tiempo a esta parte creo que no acierto con las palabras. No hago nada a derechas. Por una parte es lógico porque soy zurda. El destino me lo puso todo en contra, vaya por dios... El caso es que aquí sigo, sin dejar de pensar en ti y en todo lo que seríamos juntas si me dejases al menos intentar hacerte feliz, simplemente demostrarte que puedo. Soñando con amanecer contigo, con verte sonreír a la luz de la luna, con regalarte flores una mañana cualquiera, con llevarte el café a la cama, o despertarte a besos un amanecer frío de invierno, o taparnos juntas mientras vemos una película. Sueños varios que no llegarán a cumplirse porque ya tienes con quién hacerlos realidad, para mí seguirán siendo eso, sueños.
Publicar un comentario