16 de marzo de 2014

La rutina de un día

Un día cualquiera te despiertas y el sueño parece no querer marcharse. Paradójico. Por la noche cuesta encontrar el momento justo para cerrar los ojos y dejarse ir, en cambio las mañanas se hace difícil levantar y comenzar una rutina que pretende aplastarte con sus prisas, sus agobios, sus quehaceres diarios. Procuro dar un salto para esquivar la pereza. Dejo que el agua haga el resto. mi rostro humedecido me saluda desde el otro lado del espejo. Somnoliento, cansado. Otra noche turbia. Sedienta abro la nevera y me inyecto varios tragos de hielo líquido. Te encuentro entre mis cosas. Mi ropa huele a ti y me encanta esa sensación. Es lo bueno de las mañanas, rebuscar y tenerte tan presente. Desayuno trivial entre historias corrientes con los de siempre. Caras conocidas, compañeros de batallas e instantes conjuntos entre estas cuatro paredes que tantas cosas callan. La televisión emite el mismo programa que el fin de semana pasado, distintas imágenes para una misma finalidad. Mantener entretenida a una sociedad que debería pensar en otras cosas. Esquivando preocupaciones salgo y busco el sol entre cada semáforo en rojo. Sus rayos me alumbran y me recuerdan a ti. Sonrío. Miro mi móvil. Duermes mientras la ciudad despierta, o quizás te preparas para una nueva rutina. Te imagino con tu perrita siempre cerca, acariciándola y dándole ese cariño que desprendes por cada poro de tu piel. Sonriendo a media asta. Con el semblante aún legañoso por un madrugar que no te agrada. Pienso en ti y todo es más sencillo. Te siento más cerca. Reviso nuestras conversaciones y estás a mi lado, escucho nuestras canciones y parece que me acaricias la piel. Es la magia de la música. Al pasar enfrente de nuestra cafetería es el corazón el que me recuerda que no estás. Me pregunto si me echarás de menos tanto como yo a ti, si solo llevo tres días sin verte y no dejo de revisar tus fotos para no perder detalle de ti. Tu pelo. Tu piel. Tus labios. Tú. Ese conjunto que resulta la armonía perfecta para esta banda sonora. Pero mañana es lunes, por fin. Y vuelvo a verte. Y mis ganas de perderme entre tus brazos podrán ser reales y no una ensoñación más.
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