27 de mayo de 2014

Sentir sintiendo

Voy bajando escaleras. Subiendo peldaños y bajándolos. Llego al rellano y enciendo el primer cigarro al aire libre. El sol no termina de salir. Escucho al tumulto que avanza, que parte con prisa hacia ninguna parte. Y yo he dejado de creer en el destino. Será porque no sé muy bien hacia dónde voy ahora. Será porque tu mirada no sé si mira en la misma dirección que la mía y eso me aturde. Será porque nuestra veleta señala un rumbo distinto para cada una de nosotras. O tal vez no, pero aún no lo sabes. O quizás ni siquiera compartamos ya una veleta. Puede que tú tengas una y yo otra. Puede que mi destino esté allí, y el tuyo aquí. O el mío aquí y el tuyo allí. Tú, yo, él, nosotros, vosotros, ellos. Malditos pronombres personales. Recuerdo que cuando estudiaba gramática siempre formulaba frases con "vosotros", que nunca me gustó el "nosotros". Tiene gracia, ¿no? La vida gira tan deprisa algunas veces que llega a asustarme. Y lo peor es que el tiempo pasa. Que la incertidumbre nos arrastra y yo me muero por estar contigo. Cada vez más. Y solo puedo pensar en formular oraciones llenas de "vosotros" y nunca con "nosotros". Y ya no sé si es porque tengo tendencia a ese pronombre o porque tu destino ya está escrito y el mío por escribir. Añoro el aroma de tu pelo. Y tus besos a media mañana después de un café con leche bien caliente. Y el tacto de tus manos entre las mías. Añoro tu risa sincera. Añoro el brillo de mis ojos y el brillo de los tuyos. Añoro hablarte de todo y que me hables. Añoro mirarte sin decirte nada. Añoro tus labios, tus abrazos y tu sonrisa. Añoro todo de ti. Esos trozos de vida que tanto me gusta compartir contigo. Añoro que me busques sabiendo que vas a encontrarme. Añoro que me escribas. Te añoro. Y lo peor es que sigo queriendo esa rutina que a veces aplasta nuestros sueños. Sigo pensando que puede que compense la realidad a ese porvenir tan borroso, tan difuso. Sigo buscándote y luchando aunque sepa que la batalla la perdí antes de que comenzase.
Publicar un comentario