8 de agosto de 2014

Tú, solamente tú

Es esta incertidumbre la que no me deja dormir. La que me lleva a irme y volver cada día. El no saber si leerás ésto. Si sabrás siquiera que cada letra es para ti. Desde hace tanto tiempo... Un veinte de junio te vi llegar, eras tan dulce, tan indefensa, tan asustada que daban ganas de abrazarte y no soltarte más. Era jueves, lo recuerdo, un jueves que cambió mi vida. Te vi venir y las dudas se marcharon, nunca busqué a nadie, y te encontré sin quererlo. Me lo negué tantas veces. Y te mentí otras tantas ocultando que realmente eras tú. Nunca fuiste como el resto, emanabas algo distinto. Me acercaba a ti y me refugiaba sin quererlo, me aferraba, te contaba cosas que nadie más supo, que nadie más sabe. He cometido tantos errores contigo... tantos que me encantaría cruzarme contigo ahora, y empezar de nuevo, siendo tú y yo, y demostrarte que puedo, que sé, que te quiero, que eres tú y que lucharía contra todo y contra todos por lo que siento, por esperarte el tiempo que fuese necesario. Demasiado empalagosas, ¿verdad? aquellas paredes fueron testigos mudos de demasiadas cosas, y mi almohada podría contarte tantas cosas... y mi diario podría explicar a la perfección lo que sentía cada minuto, tal vez algún día te lo entregue, como te di mi corazón desde aquel día, para que leas cómo me fui enamorando de ti, sin apenas darme cuenta, sin querer evitarlo y sin que tú lo supieras, haciéndote creer que mis palabras eran para otra persona cuando llevaban tu nombre. Pero no me crees y no te culpo, y el miedo te paraliza y lo comprendo, y mientras sigo forjando un plan perfecto para que sepas que daría por ti lo que jamás di por nadie, porque mereces la pena y quiero quererte hasta volverme loca, quiero besarte hasta que dejes de saber a miel, quiero que sonrías todo el día y duermas con una mueca de felicidad constante. Quiero que tus días sean mejores uno tras otro. Quiero que lo que viene sea mejor de lo que ya fue. Y si tengo que irme porque no te gusta lo que ves, me iré, no importa, quiero que seas la persona más feliz del mundo. Quiero que seas tú siempre, que se cumplan tus sueños. Te quiero a ti, solamente a ti, pequeña. Y si me quedo con las ganas, me tatuaré el infinito que un día me regalaste. Y recordaré siempre que no podré querer a nadie como te quiero a ti, y que no olvidaré que nadie me acariciará la nuca como lo hacías tú.
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