27 de noviembre de 2014

Brilla, pequeña

La vida te quita y te da, te enseña y te reprende. Es de esos caminos de ida y vuelta, donde a veces te sientes tan perdido que no sabes cómo continuar. Qué rumbo podría ser el adecuado. Existen personas que no ves a menudo, personas que aunque no ven su propia luz, la tienen. Ella era una de esas personas. Que te sacan una sonrisa con cualquier ocurrencia. Que te regalan su tiempo sin importar nada. Que en los peores momentos sabe estar a la altura. Inocente y cálida. Con una mirada que gritaba la necesidad de cariño que siempre había tenido. Con el baile por bandera y canciones de ayer y hoy como banda sonora. Ella era distinta en muchos aspectos. La vida no comprendió su fuerza, y la utilizó de manera errónea. Tuvo éxitos y fracasos, risas y lágrimas. Tuvo amigos que ahora la recuerdan con la alegría que desprendía por cada poro de su piel. Tuvo amores que la hicieron feliz, y desamores que clavaron espinas en su alma. Tuvo vida, hasta el último minuto. No entendía el mundo que la rodeaba, no supo leer en él que le esperaba. Ahora tiene un nuevo comienzo. El inicio de algo que anhelaba. Con oportunidades que no le brindaron estos días. Con la luz que siempre nos iluminará desde allá arriba. Ahora es la estrella que una vez soñó ser. La más brillante. La más sonriente. Aquella que miraremos cuando necesitemos aliento para continuar. Aquella que protegerá nuestros pasos. Aquella que nos sonreirá y nos dará el calor de un abrazo. Las lágrimas del hoy no nos impedirán reír mañana recopilando tus fotografías. Aunque nos quede ese regusto amargo al no poder haberte dicho tantas cosas. Compañera, amiga. Siempre permanecerá con nosotras la ilusión en tus ojos. No se pierde aquello que no se olvida, por eso serás eterna. Gracias por tantas cosas.
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