1 de noviembre de 2014

Hoy

Si la felicidad existe, debe ser muy parecida a lo que estoy viviendo. Saber que sonríes, que sueñas, que vives. Y de vez en cuando despertar cerca de ti. No imagino un cielo mejor. Saber que somos libres de estar juntas y separadas. Que la vida es algo por lo que divertirse y sacar la risa del cajón. Saber que no existen ataduras, ni problemas, ni mal rollo. Simplemente sentir cada minuto y aprovecharlo, disfrutarlo. Saber que la amistad siempre estará ahí, que la pasión de cuando en cuando viene de visita y la vivimos son los ojos cerrados, y abiertos. La vida no está hecha para atarse a nadie, sino para quererlo libre y sentirte feliz sabiendo que tú también lo eres. A menudo tendemos a ponerle nombre a todo. A definir las relaciones como algo que requiere un compromiso en firme. Y no es así. Nadie pertenece a nadie. Todos podemos ser lo que queramos ser. Una comunidad de amigos, en la que la confianza nos lleva de la mano. Donde hablar es fácil, y reírse todavía más. Sé que te quiero libre, y me quiero libre. Con tus cosas, con las mías, con las nuestras. Hay momentos para todo. Menos para las preocupaciones por algo que no necesita ser pensado. Pensamos más de la cuenta, en lugar de sentir y disfrutar el minuto que nos ocupa. Me he pasado la vida dando vueltas a lo que vendrá, sin comprender que lo importante es el ahora, el hoy. Creo que ha llegado la hora de vivir. De soñar. De estar alegre sabiendo que lo mejor aún está por llegar. Ahora te tengo a ti, no importa de qué manera, y sobre todo, me tengo a mí. Y tengo a mi alrededor todo aquello que siempre quise. ¿Qué más puedo pedir? Dejemos que todo ocurra, démosle una oportunidad al mundo. Con la sonrisa por bandera.
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