1 de abril de 2015

Abril

Abril nos recibe con desazón. Con nostalgia de futuros en los que saciar toda la sed que dejaste. Nos recibe paciente y ansioso. Enfadado y sonriente entre la multitud pasiva que nos rodea. Abril y sus flores recién cortadas. Sus calles bañadas de sol y brisa. Sus playas frecuentadas por aquéllos que dormitaban durante el frío invierno. Abril y su música aceleran los latidos de los niños presintiendo el verano. Los rayos de luz parecen brillar con más intensidad. Abril y las miradas dulces y tiernas entre jóvenes y viejos. Abril y el campo que florece sin permiso. Y llegó la primavera a todas partes menos a mi interior. Llegó, pero vino sin ti, y yo, me quedé en la orilla esperando el próximo barco. Llegó, y al venir sola, no la escuché llegar. Llegó abrazada a una soledad que grita, que ahoga, que turba. Atrás queda ya la manta en el sofá y las películas de miedo. Nuestros momentos jugando entre risas y humo. Los sabores calientes del primer café del día. A lo lejos se difuminan historias de ida y vuelta. Cada uno en su lugar, cada uno en su espacio, en su tiempo, en su costumbre. Atrás quedan las caricias que marzo tiñe de gris. Abril y el aroma a tierra humedecida. Abril y las caras nuevas que despiertan atardeceres dormidos. Abril y la lluvia casual. Llegó la temida enemiga primavera, que viste de cenizas el cenicero y altera el pulso de los enamorados. Y atrás quedan los besos que no te di, las películas que no vimos, los momentos que no compartimos, las sonrisas que no te dediqué. Me olvidé de renacer en ti de madrugada, de observarte dormida más veces de las que recuerdo. Atrás quedaste tú, y tan delante te sigo viendo... No es que haya perdido el olor de tu ropa, el vaivén de tu pelo y el sabor que dejaste en mi piel. Es solo que no me logro recordar qué me decían tus ojos. Tal vez si fuese más valiente gritaría que no quiero dejar de sentir escalofríos al verte. Tal vez diría que tus manos y las mías siguen echándose de menos, te diría que mis dedos siguen escribiendo por y para ti. Que mi mente ha dibujado tu rostro en mis días y no consigo respirar si no te acercas, aunque sea fantasía. Tal vez me gustaría contarte que este paisaje no es lo mismo sin ti. Que no importa si es aquí, o en Venecia, o en París, nada sería lo mismo sin sentirte a mi lado. Y ahora tengo que echarle valor, que limarme las uñas y salir a enfrentarme a este mundo que no entiendo. Pensando en ti sin saberte conmigo. Quizás algún día comprendas que no me gusta la vida sin ti, porque contigo duele menos la rutina. Quizás el verano no me ahogue si vuelvo a verte. Y el mes de abril vuelva a oler a tu perfume. Y vuelva a creer que todo es posible. Que el momento es ahora.
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